Grupo - 408
Aplicación de los principios de la Ética.
1.3. Identificar las implicaciones éticas del desarrollo de la biotecnología mediante alternativas de solución o toma de decisiones en la vida personal y laboral.
1.3. Identificar las implicaciones éticas del desarrollo de la biotecnología mediante alternativas de solución o toma de decisiones en la vida personal y laboral.
“Ética y biotecnología”
Alma Iridia Barranco.
Vancouver, Canadá.
Hace unos días ví la película futurista Gattaca, del director Adrew
Niccol. La historia se desarrolla en una época futura en la que es normal que
la gente sea concebida en laboratorios donde el ácido desoxirribonucleico (ADN)
del embrión es manipulado para borrar cualquier problema genético que pudiera
presentarse. A consecuencia de esto, aquellos que por algún motivo fueron
concebidos de forma natural son discriminados y categorizados como “inválidos”,
incluso si son totalmente normales. La trama versa sobre un “inválido” que,
para realizar su sueño de ser astronauta, trata de burlar al sistema utilizando
la personalidad de un “válido”; muestras de su sangre, piel y cabello, ya que
en esa época, el ADN es la única forma de identificación e, inclusive, las
industrias utilizan muestras de sangre como código de acceso y como único
requisito para obtener un empleo.
Como investigadora en el área de biotecnología
computacional, esta película me dio mucho que reflexionar. Hace dios o tres
décadas, esta historia hubiera parecido demasiado fuera de la realidad para
darle importancia; sin embargo, en nuestra época, ese futuro ya no se ve tan
lejano. En 1989 se formó la Organización Genoma Humano (HUGO, por su nombre en inglés),
que cuenta con más de mil investigadores en 50 países, incluyendo México, y en
octubre de 1990 se inició en Proyecto Genoma Humano (PGHRS.), cuyo objetivo es
obtener el mapa completo del ADN humano para el año 2005.
El ADN de todo ser viviente está formado por una cadena
larguísima de eslabones llamaos bases. Existen cuatro bases diferentes:
adenina, tiamina, citosina y guanina. El orden en que las bases aparecen en el
ADN humano y el largo de éste determinan las características del organismo. El
ADN humano está formado por tres millones de bases. Más del 99% del ADN es
idéntico para todos los seres humanos; sin embargo, es la fracción restante la
que determina nuestra estatura, color de ojos, piel y cabello o cualquier
enfermedad o deficiencia genética que pudiéramos tener. Para determinar que
partes del ADN son las que componen ese 1%, se tienen que comparar varios miles
de ADN humanos diferentes, lo que implica varios millones de bits de
información. De no ser por los grandes avances tecnológicos en el área
computacional, analizar esto sería una tarea imposible. Claro, que aun no
contamos con el tipo de tecnología mostrada en Gattaca para analizar el
ADN en cuestión de segundos; sin embardo, el grupo de bioinformática de HUGO ha
realizado avances tecnológicos y algorítmicos que permitirán obtener el mapa
genético humano completo para el año 2005. Al obtener el mapa genético completo
se puede dar inicio a la parte más interesante de esta investigación, que es
utilizarlo para curar y prevenir enfermedades y deficiencias genéticas, tales
como ciertos tipos de cáncer, diabetes, miopía, síndrome de Down, etc.,
mediante terapia de genes o bioingeniería del embrión al momento de la
fecundación.
Sin embargo, esto nos lleva al dilema ético presentado
en Gattaca. Con este tipo de control, ¿qué grado de perfección vamos a
requerir para estar verdaderamente satisfechos? Teóricamente, uno como padre
podrá no sólo prevenir malformaciones genéticas, sino también elegir la
estatura o color de los ojos para nuestros hijos, afortunadamente, este tipo de
conflicto ético y muchos otros más se están tratando de prevenir. Entre el 3 y
el 5 por ciento del presupuesto anual del PGHRS. Se está invirtiendo en el
estudio y solución de problemas éticos, legales y sociales surgidos a partir de
la nueva información del PGHRS. Sin embargo, no solo es necesaria la reflexión
por parte del público en general. La realidad es que la tecnología estará a
nuestro alcance en un futuro relativamente cercano. Depende de nosotros si la
usamos en forma ética o si incrementamos la discriminación ya existente en
nuestras sociedades.
“Clonación Humana: sí o no”
Daniel Rivera.
El acalorado debate sobre si es o no aceptable la
clonación humana tiene varios matices y todos se refieren a la ética. Para la
ciencia, es un proceso más; para el Estado, otra opción en ejercicio del poder;
y para la religión, el fin de un mecanismo enajenante.
Al parecer, los países de Europa –Dinamarca, España,
Eslovenia, Estonia, Finlandia, Francia, Grecia, Islandia, Letonia, Luxemburgo,
Macedonia, Moldavia, Noruega, Portugal, Rumania, San Marino, Suecia, y Turquía-
que junto a Estados Unidos, proscriben la clonación por considerarla “un asunto
delicado y peligroso”, están más interesaos en crear paranoias morales que en
divulgarla. Lo que se busca es una coalición entre el Estado y el Vaticano,
justamente ahora que han surgido movimientos fundamentalistas.
Todo empezó cuando se logró duplicar a un mamífero a
partir de un adulto: Dolly, la primera oveja clonada. Dolly fue el resultado
del trabajo de los científicos de Instituto Roslin de Escocia y sus socios del
PPL. Thrs.erapeutic Inc. Y se necesitaron 300 experimentos antes de lograrla. A
comienzos de este año, Richard Seed –un médico de Chicago con doctorado en
Física- anunció que está dispuesto a iniciar experimentos de clonación humana
en un plazo no mayor de 90 días. Tras el rechazo de Bill Clinton, Seed piensa
realizarlos ya sea en Tijuana, en las Islas Caimán o en las Bahamas. Aunque su
argumento es moral –dar hijos a parejas estériles-, Washington ha suscitado un
escándalo morboso. Clinton convoca al Vaticano para prohibir la clonación
humana aprovechándose del discurso religioso milenario que una al macho y la hembra bajo la
bendición de Dios.
De acuerdo a sus declaraciones, Seed utilizará la misma
técnica con la que se obtuvo Dolly, que consiste en tomar un óvulo femenino sin
fertilizar, quitarle el núcleo- que contiene la mayor parte de la información
genética- y reemplazarlo por el núcleo de una célula adulta. La característica
primordial para escoger dicha célula es que se encuentre en reposo. Lo difícil
es engañar a ese óvulo para que se comporte como si hubiese sido fertilizado
por un espermatozoide y empiece a dividirse para generar un embrión, en lugar
de crear más células de piel o hígado o de cualquier otro órgano de donde se
obtuvo este núcleo.
Resulta sintomático que el científico se tenga que
desplazar del centro a la periferia para realizar experimentos. Una de las
razones es que la técnica de clonar pueda resultar más sencilla de lo que se
cree, y pueda estar al alcance conceptual de un estudiante de preparatoria.
La clonación sería entonces otra posibilidad democrática
como Internet, y eso no está bien visto, sobre todo porque pone en evidencia
los intereses de la nueva modalidad de Estado: la tecnocracia.
La filosofía que esta forma de gobierno ha utilizado
oscila entre la exaltación de los avances tecnológicos durante la guerra fría y
la proclamación de un nuevo orden económico a través de la web. El subterfugio
tecnocrático principal es que una sociedad democrática debe caracterizar “una
época y un pensamiento”.
La fascinación provocada por nuevas aplicaciones de
realidad virtual va de la mano de una política neutral; no-conservadora;
no-liberal, pero sí tecnocrática. La tarea política se vuelve entonces un
esquema de morbosidades recurrentes: realizar un sondeo que permita medir el
grado de fanatismo causado por la idea de que ciencia y tecnología a son la
misma cosa. Estos son puntos clave en la agenda mística de gobiernos y Vaticano
que, actualmente, buscan una solución a la ecuación del puritanismo político y
religioso.
Viéndolo de esta forma, habría que esperar el final de
la discusión ética para que los dispositivos tecnocráticos hagan su
reaparición. Para el año 2005, el genoma humano estará a disposición de las
“aplicaciones”, mucho más allá de lo que se discute hoy por ética. Es decir,
mucho más lejos del catolicismo conceptual de si somos o no máquinas.
Debe señalarse que los sistemas éticos con los que hoy
contamos no están dispuestos a redefinir el concepto de familia –núcleo del
Estado y la Iglesia, y que parece no importarle al tecnocraticismo- porque
tendrían que aceptar en su interior a parejas lésbicas y homosexuales. El “amor
de padres” será un amor contrariado porque el amor de los clones a sus
progenitores estaría cargado de significancias censuradas, si proyectáramos los
cánones actuales. Sería cuestión de pedigree.
Tampoco se acepta la opción de clonar células de
personas muertas, porque “la resurrección de los muertos” pertenece
estrictamente al código cristiano.
De la misma manera, no se concibe que los padres escojan
el sexo de sus hijos, porque ésta es una cualidad divina y porque la antropología
reza que en múltiples culturas los hijos varones dan prestigio. En resumidas
cuentas, la sociedad –de acuerdo al Estado, Iglesia y tecnología- no tiene
elementos para manejarse libremente.
Pero mientras esto sucede, algunos parlamentos discuten
legislaciones sobre las minorías sociales, es decir, aquellas cuyas
preferencias sexuales trasgreden la voluntad canónica de tipo aristotélico que
opera en todas las instancias simbólicas y productivas de la sociedad. Esta
discusión no sería más que una antesala probablemente muy útil al
tecnocraticismo, que oportunamente venderá clonaciones y otras biotecnologías.
Un ejemplo actual de esta corriente económico-política
es la comercialización del arte virtual como la instancia revolucionaria, en el
mundo del arte que ha obligado a otras manifestaciones artísticas a redefinir
su status. Lo curioso es que las artes tradicionales se hayan “quedado
mudas”, como si hubiesen abdicado incondicionalmente.
En este entorno vive actualmente la biología: deberá
asumir el discurso de la diversidad sexual mucho más allá de la reproducción
biológica; tendrá que revisar los argumentos de la llamada “selección natural”.
Es verdad que la clonación podría significar la reducción de probabilidades de
combinación genérica; pero mediante la elaboración de modelos matemáticos
discreatizados, se demostrará que la reducción del azar es una condición nueva
en la evolución de las especies.
Es curioso también que la “discusión” sobre la clonación
ponga en evidencia la transformación de modelos lineales a sistemas caóticos.
Este parámetro de la ciencia es el que mejor “entiende” la tecnocracia y el que
pone en jaque los argumentos democráticos y religiosos tradicionales.
Es evidente que el cuerpo ocupa el lugar central de la
clonación. Está claro que perdura la exaltación de la especie humana ante otros
animales, de la misma manera que la aventura genética no parece interesarse en
registrar el impredecible medio ambiente donde vivimos, condición per se para
la ingeniería genética.
Mientras tanto, no podemos ignorar que la tecnología
está logrando que el cuerpo sea un lugar para estar y que censurarlo esté
pasando a segundo plano. Se trata de la transferencia del sistema aristotélico
al platónico, circunstancia que está permitiendo el deslizamiento del deseo
manifestado entre las redes de un mundo conectado. El erotismo se traslada,
así, desde las escatologías tradicionales a las regiones azarosas de la
ciencia. La diversidad y la conjetura estética serán los parámetros
impostergables del método científico, pues el fervor religioso se está
convirtiendo en fervor científico, independientemente de los errores y fracasos
en los que está inscrito.
• Lee los documentos: “Ética y biotecnología” de Alma Iridia Barranco el de
“Clonación Humana: sí o no” de Daniel Rivera (anexos).
• Contesta de manera individual las siguientes preguntas:
¿Qué ventajas tendría la obtención del mapa completo del
ADN humano?
¿Qué implicaciones éticas trae consigo
el mencionado Proyecto Genoma Humano?
• Elabora un ensayo o escrito preliminar que incluya las respuestas de las
preguntas.
• Presenta el ensayo o escrito previo a tus compañeros o PSP con su
respectiva justificación.
Contenido:
·
Título
·
Planteamiento o hipótesis.
·
Desarrollo.
·
Planteamiento de posibles soluciones.