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lunes, 9 de marzo de 2015

Grupo - 408

Aplicación de los principios de la Ética.
1.3. Identificar las implicaciones éticas del desarrollo de la biotecnología mediante alternativas de solución o toma de decisiones en la vida personal y laboral.

“Ética y biotecnología”
Alma Iridia Barranco.

Vancouver, Canadá. Hace unos días ví la película futurista Gattaca, del director Adrew Niccol. La historia se desarrolla en una época futura en la que es normal que la gente sea concebida en laboratorios donde el ácido desoxirribonucleico (ADN) del embrión es manipulado para borrar cualquier problema genético que pudiera presentarse. A consecuencia de esto, aquellos que por algún motivo fueron concebidos de forma natural son discriminados y categorizados como “inválidos”, incluso si son totalmente normales. La trama versa sobre un “inválido” que, para realizar su sueño de ser astronauta, trata de burlar al sistema utilizando la personalidad de un “válido”; muestras de su sangre, piel y cabello, ya que en esa época, el ADN es la única forma de identificación e, inclusive, las industrias utilizan muestras de sangre como código de acceso y como único requisito para obtener un empleo.
Como investigadora en el área de biotecnología computacional, esta película me dio mucho que reflexionar. Hace dios o tres décadas, esta historia hubiera parecido demasiado fuera de la realidad para darle importancia; sin embargo, en nuestra época, ese futuro ya no se ve tan lejano. En 1989 se formó la Organización Genoma Humano (HUGO, por su nombre en inglés), que cuenta con más de mil investigadores en 50 países, incluyendo México, y en octubre de 1990 se inició en Proyecto Genoma Humano (PGHRS.), cuyo objetivo es obtener el mapa completo del ADN humano para el año 2005.
El ADN de todo ser viviente está formado por una cadena larguísima de eslabones llamaos bases. Existen cuatro bases diferentes: adenina, tiamina, citosina y guanina. El orden en que las bases aparecen en el ADN humano y el largo de éste determinan las características del organismo. El ADN humano está formado por tres millones de bases. Más del 99% del ADN es idéntico para todos los seres humanos; sin embargo, es la fracción restante la que determina nuestra estatura, color de ojos, piel y cabello o cualquier enfermedad o deficiencia genética que pudiéramos tener. Para determinar que partes del ADN son las que componen ese 1%, se tienen que comparar varios miles de ADN humanos diferentes, lo que implica varios millones de bits de información. De no ser por los grandes avances tecnológicos en el área computacional, analizar esto sería una tarea imposible. Claro, que aun no contamos con el tipo de tecnología mostrada en Gattaca para analizar el ADN en cuestión de segundos; sin embardo, el grupo de bioinformática de HUGO ha realizado avances tecnológicos y algorítmicos que permitirán obtener el mapa genético humano completo para el año 2005. Al obtener el mapa genético completo se puede dar inicio a la parte más interesante de esta investigación, que es utilizarlo para curar y prevenir enfermedades y deficiencias genéticas, tales como ciertos tipos de cáncer, diabetes, miopía, síndrome de Down, etc., mediante terapia de genes o bioingeniería del embrión al momento de la fecundación.
Sin embargo, esto nos lleva al dilema ético presentado en Gattaca. Con este tipo de control, ¿qué grado de perfección vamos a requerir para estar verdaderamente satisfechos? Teóricamente, uno como padre podrá no sólo prevenir malformaciones genéticas, sino también elegir la estatura o color de los ojos para nuestros hijos, afortunadamente, este tipo de conflicto ético y muchos otros más se están tratando de prevenir. Entre el 3 y el 5 por ciento del presupuesto anual del PGHRS. Se está invirtiendo en el estudio y solución de problemas éticos, legales y sociales surgidos a partir de la nueva información del PGHRS. Sin embargo, no solo es necesaria la reflexión por parte del público en general. La realidad es que la tecnología estará a nuestro alcance en un futuro relativamente cercano. Depende de nosotros si la usamos en forma ética o si incrementamos la discriminación ya existente en nuestras sociedades.

“Clonación Humana: sí o no”
Daniel Rivera.
El acalorado debate sobre si es o no aceptable la clonación humana tiene varios matices y todos se refieren a la ética. Para la ciencia, es un proceso más; para el Estado, otra opción en ejercicio del poder; y para la religión, el fin de un mecanismo enajenante.
Al parecer, los países de Europa –Dinamarca, España, Eslovenia, Estonia, Finlandia, Francia, Grecia, Islandia, Letonia, Luxemburgo, Macedonia, Moldavia, Noruega, Portugal, Rumania, San Marino, Suecia, y Turquía- que junto a Estados Unidos, proscriben la clonación por considerarla “un asunto delicado y peligroso”, están más interesaos en crear paranoias morales que en divulgarla. Lo que se busca es una coalición entre el Estado y el Vaticano, justamente ahora que han surgido movimientos fundamentalistas.
Todo empezó cuando se logró duplicar a un mamífero a partir de un adulto: Dolly, la primera oveja clonada. Dolly fue el resultado del trabajo de los científicos de Instituto Roslin de Escocia y sus socios del PPL. Thrs.erapeutic Inc. Y se necesitaron 300 experimentos antes de lograrla. A comienzos de este año, Richard Seed –un médico de Chicago con doctorado en Física- anunció que está dispuesto a iniciar experimentos de clonación humana en un plazo no mayor de 90 días. Tras el rechazo de Bill Clinton, Seed piensa realizarlos ya sea en Tijuana, en las Islas Caimán o en las Bahamas. Aunque su argumento es moral –dar hijos a parejas estériles-, Washington ha suscitado un escándalo morboso. Clinton convoca al Vaticano para prohibir la clonación humana aprovechándose del discurso religioso  milenario que una al macho y la hembra bajo la bendición de Dios.
De acuerdo a sus declaraciones, Seed utilizará la misma técnica con la que se obtuvo Dolly, que consiste en tomar un óvulo femenino sin fertilizar, quitarle el núcleo- que contiene la mayor parte de la información genética- y reemplazarlo por el núcleo de una célula adulta. La característica primordial para escoger dicha célula es que se encuentre en reposo. Lo difícil es engañar a ese óvulo para que se comporte como si hubiese sido fertilizado por un espermatozoide y empiece a dividirse para generar un embrión, en lugar de crear más células de piel o hígado o de cualquier otro órgano de donde se obtuvo este núcleo.
Resulta sintomático que el científico se tenga que desplazar del centro a la periferia para realizar experimentos. Una de las razones es que la técnica de clonar pueda resultar más sencilla de lo que se cree, y pueda estar al alcance conceptual de un estudiante de preparatoria.
La clonación sería entonces otra posibilidad democrática como Internet, y eso no está bien visto, sobre todo porque pone en evidencia los intereses de la nueva modalidad de Estado: la tecnocracia.
La filosofía que esta forma de gobierno ha utilizado oscila entre la exaltación de los avances tecnológicos durante la guerra fría y la proclamación de un nuevo orden económico a través de la web. El subterfugio tecnocrático principal es que una sociedad democrática debe caracterizar “una época y un pensamiento”.
La fascinación provocada por nuevas aplicaciones de realidad virtual va de la mano de una política neutral; no-conservadora; no-liberal, pero sí tecnocrática. La tarea política se vuelve entonces un esquema de morbosidades recurrentes: realizar un sondeo que permita medir el grado de fanatismo causado por la idea de que ciencia y tecnología a son la misma cosa. Estos son puntos clave en la agenda mística de gobiernos y Vaticano que, actualmente, buscan una solución a la ecuación del puritanismo político y religioso.
Viéndolo de esta forma, habría que esperar el final de la discusión ética para que los dispositivos tecnocráticos hagan su reaparición. Para el año 2005, el genoma humano estará a disposición de las “aplicaciones”, mucho más allá de lo que se discute hoy por ética. Es decir, mucho más lejos del catolicismo conceptual de si somos o no máquinas.
Debe señalarse que los sistemas éticos con los que hoy contamos no están dispuestos a redefinir el concepto de familia –núcleo del Estado y la Iglesia, y que parece no importarle al tecnocraticismo- porque tendrían que aceptar en su interior a parejas lésbicas y homosexuales. El “amor de padres” será un amor contrariado porque el amor de los clones a sus progenitores estaría cargado de significancias censuradas, si proyectáramos los cánones actuales. Sería cuestión de pedigree.
Tampoco se acepta la opción de clonar células de personas muertas, porque “la resurrección de los muertos” pertenece estrictamente al código cristiano.
De la misma manera, no se concibe que los padres escojan el sexo de sus hijos, porque ésta es una cualidad divina y porque la antropología reza que en múltiples culturas los hijos varones dan prestigio. En resumidas cuentas, la sociedad –de acuerdo al Estado, Iglesia y tecnología- no tiene elementos para manejarse libremente.
Pero mientras esto sucede, algunos parlamentos discuten legislaciones sobre las minorías sociales, es decir, aquellas cuyas preferencias sexuales trasgreden la voluntad canónica de tipo aristotélico que opera en todas las instancias simbólicas y productivas de la sociedad. Esta discusión no sería más que una antesala probablemente muy útil al tecnocraticismo, que oportunamente venderá clonaciones y otras biotecnologías.
Un ejemplo actual de esta corriente económico-política es la comercialización del arte virtual como la instancia revolucionaria, en el mundo del arte que ha obligado a otras manifestaciones artísticas a redefinir su status. Lo curioso es que las artes tradicionales se hayan “quedado mudas”, como si hubiesen abdicado incondicionalmente.
En este entorno vive actualmente la biología: deberá asumir el discurso de la diversidad sexual mucho más allá de la reproducción biológica; tendrá que revisar los argumentos de la llamada “selección natural”. Es verdad que la clonación podría significar la reducción de probabilidades de combinación genérica; pero mediante la elaboración de modelos matemáticos discreatizados, se demostrará que la reducción del azar es una condición nueva en la evolución de las especies.
Es curioso también que la “discusión” sobre la clonación ponga en evidencia la transformación de modelos lineales a sistemas caóticos. Este parámetro de la ciencia es el que mejor “entiende” la tecnocracia y el que pone en jaque los argumentos democráticos y religiosos tradicionales.
Es evidente que el cuerpo ocupa el lugar central de la clonación. Está claro que perdura la exaltación de la especie humana ante otros animales, de la misma manera que la aventura genética no parece interesarse en registrar el impredecible medio ambiente donde vivimos, condición per se para la ingeniería genética.
Mientras tanto, no podemos ignorar que la tecnología está logrando que el cuerpo sea un lugar para estar y que censurarlo esté pasando a segundo plano. Se trata de la transferencia del sistema aristotélico al platónico, circunstancia que está permitiendo el deslizamiento del deseo manifestado entre las redes de un mundo conectado. El erotismo se traslada, así, desde las escatologías tradicionales a las regiones azarosas de la ciencia. La diversidad y la conjetura estética serán los parámetros impostergables del método científico, pues el fervor religioso se está convirtiendo en fervor científico, independientemente de los errores y fracasos en los que está inscrito.

• Lee los documentos: “Ética y biotecnología” de Alma Iridia Barranco el de “Clonación Humana: sí o no” de Daniel Rivera (anexos).
• Contesta de manera individual las siguientes preguntas:
¿Qué ventajas tendría la obtención del mapa completo del ADN humano?
¿Qué implicaciones éticas trae consigo el mencionado Proyecto Genoma Humano?
• Elabora un ensayo o escrito preliminar que incluya las respuestas de las preguntas.
• Presenta el ensayo o escrito previo a tus compañeros o PSP con su respectiva justificación.
Contenido:
·         Título
·         Planteamiento o hipótesis.
·         Desarrollo.
·         Planteamiento de posibles soluciones.

Grupo - 408

Aplicación de los principios de la Ética.
1.2. Describir de los problemas contemporáneos planteados mediante la aplicación de los valores éticos para proponer posibles soluciones.

“Hablemos sobre la vida: revisemos el tema del aborto”
Sonia del Valle.
Diez años han pasado desde que el Código Penal de Yucatán incluyó los motivos eugenésicos dentro del aborto imprudencial o culposo. Así, tales motivos se sumaron a los económicos, la violación y/o peligro de muerte para la madre. En este mismo tiempo, más de 15 mil mujeres han perdido la vida por un aborto mal practicado.
Hace una década se ampliaron las razones que permiten el aborto en los códigos penales del país; el yucateco es el más completo, pues desde 1922 contempla la razón económica para permitir el aborto.
Más de un diálogo por la vida, el tema, estigmatizado, sigue siendo tabú y, con excepción de las feministas que pugnan por un debate abierto e informado sin apasionamientos ni moral cristiana de por medio, en los últimos diez años los que hacen las políticas públicas no han intervenido para salvar la vida y la salud de miles de mujeres que se practican un aborto, con o sin leyes que lo prohíban.
Calificar la práctica del aborto como buena o mala, es desatender un asunto que por su prevalencia y por su alta proporción es la cuarta causa de mortalidad y morbilidad materna en el país. El gobierno mexicano lo ha considerado como un problema de salud pública desde la Conferencia Internacional sobre Población y Desarrollo de El Cairo (1994) y la IV Conferencia Mundial sobre la mujer, en Pekín (1995). Hoy, con la nueva composición de la Cámara de Diputados, pareciera que se puede abrir una puerta para debatir sobre el tema. Uno de los cinco partidarios políticos de la LVII Legislatura tiene agendado el asunto: el Partido de la Revolución Democrática (PRD). Éste, dentro de sus compromisos legislativos, asegura “someter a debate la despenalización del aborto bajo causa justificada y supervisión médica”.
Si esto significa comenzar a dialogar entre los distintos actores involucrados para abordar el aborto de manera libre y responsable, Doblejornada quiso saber cómo, e hizo un sondeo con las legisladoras entrantes de los dos partidos (PRI y PRD) que estarían en posibilidades de debatir el tema, ya que asientan en sus plataformas que pugnarán por los derechos reproductivos de las mujeres, entre los que está la maternidad libre y voluntaria.
¿El tema de veras interesa a las legisladoras?
Para las diputadas priístas, hablar sobre el tema las puso en jaque. Aunque es “un tema que manejan”, sería “irresponsable dar una opinión personal”.
No obstante, aseguraron que los derechos de las mujeres son “muy importantes”, porque ellas mismas son mujeres, pero el aborto las pone en una encrucijada y no lo tienen discutido. La pregunta era si habría la posibilidad de abrir el debate sobre el aborto.
Las perredistas, unas más realistas que otras, sostuvieron que deben darse las condiciones en la Cámara para abordar el tema con seriedad y responsabilidad.

Consideraron difícil hacerlo en el primer año de su gestión, porque hay asuntos que para la mayoría de los varones son prioritarios, como el IVA, el presupuesto y el equilibrio entre las fuerzas. Sin embargo, afirmaron que primero será necesario tener una reunión y hacer consenso entre legisladoras de todos los partidos para crear las condiciones del debate. Una de las primeras acciones será homologar los códigos penales del país al de Yucatán, porque la despenalización del aborto es “asunto gradual”. Es cierto que un tema que molesta hasta las más “puras” conciencias puede ser un proceso gradual, pero también es necesaria una buena dosis de voluntad política.
Luces desde Guyana.
Un ejemplo, y tal vez en el mundo el más reciente, es el de Guyana, país caribeño de 729 mil habitantes. Su población está compuesta en 51% de personas provenientes del este de la India, y 43% negros y mestizos. La mayoría de la población es cristiana (57%), 33% es hindú y 9% musulmana.
Con esta diversidad, la Asamblea Nacional en 1995 aprobó el Acta Médica para la Terminación de Embarazo con 32 votos a favor y 21 en contra, y fue la primera vez en la historia del país que se aprobó una iniciativa no partidaria.
A propuesta de la ministra de Salud, del Partido Progresista de la Gente –quien afirmó que la ley que penalizaba el aborto “no le interesaba a nadie y a nadie le importaba reforzar”- anunció su intención de revisar la legislación sobre el aborto y abrió un debate público en torno a la iniciativa que desde 1971 estaba congelada. La ministra invitó a la iglesia, abogados, médicos y organizaciones de mujeres, para crear un comité ministerial en donde se debatiera y difundieran las distintas posturas sobre el tema.
ProReforma vs. ProVida
Esta iniciativa fue tomada por el grupo ProReforma, que se abocó a hacer campaña en el interior del país, apoyándose en la comunidad internacional de los países donde el aborto está despenalizado. Así, teólogos, profesores de derecho y salud pública, médicos, investigadores y líderes de organizaciones no gubernamentales apoyaron la iniciativa de Guyana con cartas a los legisladores; proporcionaron información sobre los procesos legislativos de sus países, material de apoyo e información técnica. Además, el grupo mantuvo contacto directo con los y las legisladoras, proporcionándoles materiales de apoyo para los debates.
Para ProReforma, tres objetivos y aciertos formaron parte del éxito de la campaña; oír cuidadosamente todas las críticas, especialmente aquellas de los grupos conservadores; atender que la reforma de ley era esencial para mejorar la salud de las mujeres, y que el proceso del debate, así como la nueva ley fortalecerán la planificación familiar.
Conforme avanzaba la campaña que duró dos años, ProVida junto con los sectores católicos del país hicieron marchas, protestas, mítines, utilizarontodo  tipo de propaganda amarillista contra la iniciativa y los promotores. En una de las manifestaciones más copiosas, los grupos conservadores llegaron a extremos: con muñecos mutilados y ensangrentados, caminaron por las calles del país gritando “asesinos”, mientras otros cargaban pequeños ataúdes con la leyenda “no al aborto, sí a la vida”. Esta manifestación fue el detonante pata cambiar la estrategia. El grupo ProReforma reforzó el debate con el tema ”ProVida, ProElección, ProReforma” el argumento central: todas y todos estamos a favor de la vida.

ProReforma argumento que era antiabortista, que la educación de los hombres y las mujeres debía llevar a menos mujeres a practicarse un aborto. Fue tenaz en informar sobre investigaciones, análisis y datos a la opinión pública. Habló con los editores de los medios, los articulistas, los columnistas, los llenó de información objetiva. Para contrarrestar los ataques de la iglesia, los documentos de las Católicas por el Derecho a Decidir fueron imprescindibles.
El dato frío sobre el aborto, la estadística, estuvo acompañada por testimonios video grabados de mujeres que padecieron un aborto y las consecuencias para su salud; hablaron los familiares de las víctimas, estuvieron en mesas redondas, debates televisivos y radiofónicos. El tema se mantuvo en los medios de comunicación por dos años.
El difícil arte de la claridad en campaña.
Conforme iba avanzando la campaña el objetivo primario de dialogar sobre el tema a partir de las implicaciones para la salud de las mujeres fue cambiando, hasta llegar a poner en el centro del debate no al aborto, sino a la legislación. ProReforma demostró, incluso, que las leyes que prohíben el aborto no habían sido efectivas para contener una industria floreciente: el aborto clandestino.
La campaña centrada en los medios de comunicación se basó en la educación al público, utilización de las encuestas realizadas entre profesionales de la medicina, abogados, estudiantes, adolescentes y mujeres usuarias de las clínicas de planeación familiar.
Los mensajes más importantes que se lanzaron fueron elaborados con claridad y sencillez, dirigidos a la salud de las mujeres. En Guyana hay, por lo menos, un aborto cada 24 horas; los abortos inseguros causan la muerte y la morbilidad (enfermedades asociadas a la maternidad) de miles de mujeres. La penalización del aborto ha fallado para contener la práctica del aborto; los abortos inseguros son de 100 a 500 veces más riesgosos que los que se realizan en condiciones adecuadas; menos abortos significan menos muertes; la liberalización de la ley respeta la concepción de la vida y no promueve el aborto.
Muchos países como Guyana han preferido salvar la vida de miles de mujeres liberalizando las leyes, otros, como casi todos los países de América Latina, han empezado un proceso gradual de despenalización, ampliando las causas por las cuales se permite la terminación de un embarazo.




Avances internacionales.
En 40 países, cuya población representa el 38% de los habitantes del planeta, la mujer puede solicitar la interrupción del embarazo sin necesidad de explicar los motivos sobre su terminación, al ser derecho, la posibilidad de practicarse un aborto incluye desde luego problemas de salud o económicos que le impide continuar con el embarazo.
La liberalización de las leyes sobre el aborto se han dado en una gran diversidad de regímenes políticos, culturales, sistemas económicos y orientaciones religiosas; desde naciones de la ex Unión Soviética, Europa del Este, China, Vietnam, y Cuba, hasta otros como Estados Unidos, Canadá, Noruega, Dinamarca, Austria, Suecia, Grecia, Holanda, Turquía y Túnez, entre otros.

Eduardo Castillo, vocero del Grupo de información en Reproducción Elegida (GIRE), señaló que existe otro grupo de 31 países –que concentran al 27.6 % de la población mundial-, para cuya legislación no es suficiente con que la mujer exprese su disposición a abortar, pues dicha solicitud debe ser objeto de autorización médica o legal. “Hay, sin embargo, comprensión sobre la necesidad de interrumpir el embarazo cuando existen causales para proteger la vida y la salud de la mujer, o cuando el embarazo es producto de incesto, violación, por razones eugenésicas y por factores sociales y económicos”.
Entre estos países se encuentra la mayor parte de los europeos y se incluyen los de mayoría protestante como Gran Bretaña, Alemania y Francia, así como los de orientación católica que es el caso de Italia, Bélgica, Portugal, España, además de Japón, Sudáfrica, Israel, Australia, Nueva Zelanda. De este grupo resaltaron los países en vías de desarrollo, como India, Zambia, Nimibia, Botswana y Ghana, Barbados y Belice.
Un tercer grupo de 59 países, donde habita el 18% de la población mundial, admite la interrupción del embarazo considerando entre dos y cuatro causales de excepción, como son el riesgo de la vida de la mujer, motivos eugenésicos o cuando el embarazo es producto de una violación o incesto “A diferencia del grupo anterior, en este los motivos sociales y económicos no son considerados”, apuntó Castillo. En tal grupo se encuentran países como Brasil, Argentina. México; algunos países musulmanes de África y Medio Oriente, como Argelia y Arabia Saudita, y otros asiáticos como Pakistán y Tailandia
En 45 países, donde habita el 15% de la población mundial, solo se permite el aborto para salvar la vida de la mujer; Indonesia, Bangladesh., Nigeria, Irán, Egipto, Tanzania, Venezuela, y Afganistán, entre otros.
Para Castillo, solo el 2.8% de la población mundial vive en países cuyas legislaciones prohíben totalmente le aborto, sin aceptar causal alguna. Esto son : Filipinas, Colombia, Nepal, Chile, Republica Dominicana, Honduras, Republica África Central, Bután y otros.
Como están las leyes en México.
Un total de 28 estados tienen despenalizada la terminación de un embarazo imprudencial o culposo, por violación y por riesgo de muerte para la madre.
Baja California Sur, Morelos y Querétaro no contemplan el aborto por peligro de muerte materna, y en Tamaulipas se prohíbe el aborto imprudencial y por violación.
En nueve estados, además de las tres primeras excepciones, se puede solicitar la terminación de un embarazo por motivos eugenésicos. Estos son: Coahuila, Colima y Chiapas, Durango, Oaxaca, Puebla, Quintana Roo, Veracruz y Yucatán; y otros nueve que incluyen por grave daño a la salud de la madre: Zacatecas, Tlaxcala, Nuevo León, Nayarit, Estado de México, Jalisco, Hidalgo y Guerrero.
La lucha por la despenalización del aborto ha sido una larga carrera por la vida y la salud de las mujeres, amén de ser considerada la maternidad libre y voluntaria como un derecho de las mujeres a decidir sobre sus cuerpos y sus vidas.

Cuatro ejes de una lucha común.
Tomando en cuenta que en muchos países del continente el aborto inseguro y clandestino constituye la primera causa de muerte materna, desde 1990 el movimiento feminista –en el V Encuentro Feminista Latinoamericano y del Caribe- declaró el 28 de Septiembre como Día por la Despenalización del Aborto.
En este 1997, uno de los objetivos de la campaña latinoamericana por la despenalización de la aborto es el respeto al derecho a decidir. La pregunta – como afirma GIRE- finalmente no es si se está a favor o en contra del aborto, sino ¿quién debe tomar la decisión de abortar: los curas, el Estado, los legisladores, los abogados o la mujer sola o con su pareja?
En México cuatro ejes tiene la campaña: abrir el debate, homologar los códigos penales del país, reglamentar los procedimientos y ampliar las causas. GIRE, coordinador de la campaña en nuestro país, afirmó a través de Eduardo Castillo que en el debate deberán estar representadas todas las corrientes ideológicas, los partidos políticos, los académicos, científicos, doctores, abogados, y organizaciones no gubernamentales, para hablar sobre el tema de manera responsable, sin apasionamientos personales ni criterios políticos, porque fundamentalmente debe abordarse bajo principios de salud y justicia social, más que de moral o doctrinas religiosas.

“La sociedad mexicana necesita oír un debate razonado y riguroso cobre como el aborto es valorado de manera dispar y variada. Debe escuchar las razones de los expertos que señalan que justamente la existencia de la penalización genera graves problemas de justicia social y salud pública: las mujeres con recursos económicos se hacen abortos ilegales en las mejores condiciones, mientras que las demás sufren los riesgos de la ilegalidad”, afirma Marta Lamas, directora de GIRE, en el libro Razones y pasiones en torno al aborto.

Entrega 11 de Marzo.
Indicaciones
• Lee el documento “Hablemos sobre la vida: revisemos el tema del aborto” de Sonia del Valle (anexo).
• Contesta las siguientes preguntas:
  • Juan y María son dos jóvenes estudiantes de CONALEP, que deciden iniciar una relación amorosa sexual. Al poco tiempo de entablar la relación se dan cuenta que María está embarazada. ¿Qué deben hacer?: a) Informar a sus padres de esta relación y su consecuencia y pedirles ayuda para casarse y tener a su hijo. b) Conseguir un aborto para María y continuar la relación utilizando anticonceptivos.
  • Elabora un ensayo o escrito preliminar que incluya las respuestas de las preguntas.
    • Título
    • Planteamiento o hipótesis.
    • Desarrollo.
    • Planteamiento de posibles soluciones.

sábado, 28 de febrero de 2015

GRUPO - 408

Unidad de Aprendizaje 1: 
Aplicación de los principios de la Ética.
Resultado de Aprendizaje: 
1.2. Describir de los problemas contemporáneos planteados mediante la aplicación de los valores éticos para proponer posibles soluciones.
Tabla de valores
Ejercicios 5 y 6

“¿Qué son los valores?”
Rizieri Frondizi
1. El mundo de los valores
Los valores constituyen un tema nuevo en la filosofía; la disciplina que estudia –la axiología- ensaya sus primeros pasos en la segunda mitad del siglo XIX. Es cierto que algunos valores inspiraron profundas páginas a más de un filósofo, desde Platón en adelante, y que la belleza, la justicia, el bien, la santidad, fueron temas de viva preocupación de los pensadores en todas las épocas. No es menos cierto, sin embargo, que tales preocupaciones no lograban recortar una región propia, sino que cada valor era estudiado aisladamente. La belleza, por ejemplo, interesada por sí misma y no como representante de una especie más amplia.
Si bien no se ha perdido interés en el estudio de la belleza, ésta aparece hoy como una de las formas de una peculiar manera de asomarse al mundo que se llama el valor. Este descubrimiento es uno de los más importantes de la filosofía y consiste, en lo fundamental, en distinguir el ser del valer.
Tanto los antiguos como los modernos incluían, sin tener conciencia de ello, el valor en el ser, y medían a ambos con la misma vara. Los intentos de axiología se dirigían, sin excepción, a valores aislados y en particular al bien y al mal. El estudio de estos valores aislados adquieren hoy nueva significación al advertirse el hilo sutil que los une y la proyección de luz sobre cada uno de estos sectores que arroja toda investigación de conjunto anterior a la nueva. En oposición a este movimiento aparece otro que pretende reducir lo nuevo a lo viejo. Mientras unos sostienen que toda filosofía no es más que axiología, otros se empeñan en que los valores no constituyen ninguna novedad, que se ha descubierto un nombre nuevo para designar viejos modos de ser.
¿A qué podrían reducirse los valores, según esta última concepción? Tres eran los grandes sectores de la realidad que habíamos señalado: las cosas, las esencias y los estados psicológicos. Se intentó, en primer término, reducir los valores a los estados psicológicos. El valor equivale a lo que nos agrada, dijeron unos; se identifica con lo deseado, agregaron otros; es el objeto de nuestro interés, insistieron unos terceros. El agrado, el deseo, el interés, son estados psicológicos; el valor, para estos filósofos, se reduce a meras vivencias.
En abierta oposición con esta interpretación psicologista se constituyó una doctrina que adquirió pronto gran significación y prestigio, y que terminó por sostener, con Nicolai Hartmann, que los valores son esencias, ideas platónicas. El error de esta asimilación de los valores a las esencias se debió en algunos pensadores a la confusión de la irrealidad con la idealidad. La supuesta intemporalidad del valor ha prestado un gran apoyo a la doctrina que pretende incluir los valores entre los objetos ideales.
Si bien nadie ha intentado reducir los valores a las cosas, no hay duda que se confundió a aquellos con los objetos materiales que los sostienen, estoes, con sus depositarios. La confusión se originó en el hecho real de que los valores no existen por sí mismos, sino que descansan en un depositario o sostén que, por o general, es de orden corporal. Así, la belleza, por ejemplo, no existe por sí sola flotando en el aire, sino que está incorporada a algún objeto físico: una tecla, un mármol, un cuerpo humano, etc. La necesidad de un depositario en quien descansar, da al valor un carácter peculiar, le condena a una vida “parasitaria”, pero tal idiosincrasia no puede justificar la confusión del sostén con lo sostenido. Para evitar confusiones en el futuro, conviene distinguir, desde ya, entre los valores y los bienes. Los bienes equivalen a las cosas valiosas, esto es, a las cosas más el valor que se les ha incorporado. Así, un trozo de mármol es una mera cosa; la mano del escultor le agrega belleza al “quitarle todo lo que le sobra”, según la irónica imagen de un escultor, y el mármol-cosa se transformará en una estatua, en un bien. La estatua continúa conservando todas las características del mármol común –su peso, su constitución química, su dureza, etc-; se le ha agregado algo, sin embargo, que la ha convertido en estatua. Este agregado es el valor estético. Los valores no son, por consiguiente, ni cosas, ni vivencias, ni esencias: son valores.
2. El valor como bien estructural
Ahora bien, ¿qué son los valores?
Dijimos que los valores no existen por sí mismos, al menos en este mundo: necesitan de un depositario en que descansar. Se nos aparecen, por lo tanto, como meras cualidades de esos depositarios: belleza de un cuadro, elegancia de un vestido, utilidad de una herramienta. Si observamos el cuadro, el vestido, la herramienta, veremos, sin embargo, que la cualidad valorativa es distinta de las otras cualidades.
Hay en los objetos mencionados algunas cualidades que parecen esenciales para la existencia misma del objeto; la extensión, la impenetrabilidad y el peso, por ejemplo. Ninguno de esos objetos podría existir si le faltara alguna de estas cualidades. Por otra parte, son cualidades que los objetos valiosos comparten con los demás objetos y que ellos mismos poseían antes de que se les incorporara un valor. Tales cualidades forman parte de la existencia del objeto, le confiere ser. Pero el valor no confiere ni agrega ser. Pues la piedra existía plenamente antes de ser tallada, antes de que se transformara en un bien. Aquellas cualidades fundamentales, sin las cuales los objetos no podrían existir, son llamadas “cualidades primarias”. Junto a ellas están las
“cualidades secundarias” o cualidades sensibles, como el color, el sabor, el olor, etc. –que pueden distinguirse de las “primarias” debido a su mayor o menor subjetividad, pero que se asemejan a aquéllas, pues forman parte del ser del objeto. Sea el color una impresión subjetiva o esté en el objeto, es evidente que no puede haber un hierro, una tela o un mármol que no tenga color. El color pertenece a la realidad del objeto, a su ser. La elegancia, la utilidad o la belleza, en cambio, no forman parte necesariamente del ser del objeto, pues pueden existir cosas que no tengan tales valores.
“Cualidades terciarias” llamó Samuel Alexander a los valores, a fin de distinguirlos de las otras dos clases de cualidades. La denominación no es adecuada porque los valores no constituyen una tercera especie de cualidades, de acuerdo con un criterio de división común, sino una clase nueva, según un criterio también nuevo de división. Los valores no son cosas ni elementos de cosas, sino propiedades, cualidades sui generis, que poseen ciertos objetos llamados bienes.
Como las cualidades no pueden existir por sí mismas, los valores pertenecen a los objetos que Husserl llama “no independientes”, es decir, que no tienen sustantividad. Esta propiedad, aparentemente sencilla, es una nota fundamental de los valores. Muchos desvaríos de ciertas teorías axiológicas objetivistas se deben al olvido de que el valor es una cualidad, un adjetivo. Tales teorías resbalaron del adjetivo al sustantivo, y al sustantivar al valor, cayeron en especulaciones sin sentido y en la imposibilidad de descubrir su carácter peculiar. La filosofía actual se ha curado de la tendencia tradicional de sustantivar todos los elementos constitutivos de la realidad. Hoy han adquirido importancia, en cambio, lo verbos, los adjetivos y aun los adverbios.
Detrás de muchos sustantivos tradicionales hay un adjetivo implícito. No hay que dejarse engañar por el lenguaje. La lengua asimila las formas de pesar que prevalecen y la nueva teoría no puede quedar prisionera de la lengua: exige hábitos lingüísticos que se adapten mejor a las nuevas formas de pensar.
Por ser cualidades, los valores son entes parasitarios –que no pueden vivir sin apoyarse en objetos reales- y de frágil existencia, al menos en tanto adjetivos de los “bienes”. Mientras que las cualidades primarias no pueden eliminarse de los objetos, bastan unos golpes de martillo para terminar con la utilidad de un instrumento o la belleza de una estatua. Antes de incorporarse al respectivo portador o depositario, los valores son meras “posibilidades”, esto es, no tienen consistencia real, sino virtual.
No hay que confundirlo los valores con los llamados objetos ideales –esencias, relaciones, conceptos, entes matemáticos-; la diferencia está en que éstos son ideales mientras que los valores no lo son.
Mejor se verá la diferencia si se compara la belleza, que es un valor, con la idea de belleza, primordialmente, por vía emocional, mientras que la idea de belleza se aprende por vía intelectual. Una obra sobre estética no produce ninguna emoción, pues está constituida por conceptos y proposiciones con significación y sentido intelectual. No sucede lo mismo con un poema, donde la metáfora que usa el poeta tiene una intención expresiva y de contagio emocional, y no descriptiva o de conocimiento. De ahí también que los creadores e belleza –poetas, pintores, compositores- sean con frecuencia malos teóricos aun del propio arte que cultivan.
A fin de distinguir los valores de los objetos ideales, se afirma que estos últimos “son”, mientras que los valores no”son” sino que “valen”. Esta distinción de Lotze, como veremos más adelante, es útil para señalar una diferencia entre objetos que habitualmente se confunden, pero es teóricamente objetable.
Se acostumbra afirmar que el valor es una cualidad irreal. La afirmación es correcta aunque vaga, pues la cualidad es negativa y no se sabe de que irrealidad se trata. El valor es irreal en el sentido de que no equivale a ninguna de las cualidades primarias y secundarias. Ni es una nueva cualidad del mismo tipo. Para indicar este carácter se le denominó cualidad sui generis, pero el agregado no aclara mucho. En otro sentido, el valor es real pues tienen existencia en el mundo real y no es una mera fantasía del sujeto.
A nuestro juicio, la irrealidad del valor debe interpretarse como una cualidad estructural (Gestalt-qualität). Una estructura no equivale a la suma de las partes; tales miembros no son homogéneos. La estructura no es abstracta, como son los conceptos, sino concreta, individual. Una orquesta sinfónica es un claro ejemplo de estructura.
Si se interpreta la irrealidad del valor como una cualidad estructural, se explica su carácter, aparentemente contradictorio, de depender de las cualidades empíricas en que se apoya pero, al mismo tiempo, no poder reducirse a tales cualidades.
Una característica fundamental de los valores es la polaridad. Mientras que las cosas son lo que son, los valores se presentan desdoblados en un valor positivo y el correspondiente valor negativo. Así, a la belleza se le opone la fealdad; lo malo, a lo bueno; lo injusto, a lo justo, etcétera. No se crea que el desvalor, o valor negativo existe por sí mismo y no por consecuencia del valor positivo. La “fealdad” tiene tanta presencia efectivo como la “belleza”; nos encontramos con ella a cada rato. Lo mismo puede decirse de los demás valores negativos como la injusticia, lo desagradable, la deslealtad, etcétera.
Se ha dicho muchas veces que la polaridad implica la ruptura de la indiferencia. Frente a los objetos del mundo físico podemos ser indiferentes. En cambio, tan pronto se incorpora a ellos un valor, la indiferencia no es posible; nuestra reacción –y el valor correspondiente- serán positivos o negativos, de aproximación o rechazo. No hay obra de arte que sea neutra, ni persona que se mantenga indiferente al escuchar una sinfonía, leer un poema o ver un cuadro.
Los valores están, además, ordenados jerárquicamente, esto es, hay valores inferiores y superiores. No debe confundirse la ordenación jerárquica de los valores con su clasificación. Una clasificación no implica, necesariamente, un orden jerárquico. Se puede clasificar a los hombres en gordos y flacos, altos y bajos, solteros y casados, etcétera, sin que ninguno de los grupos tenga mayor jerarquía que el otro. Los valores, en cambio, se dan en un orden jerárquico o tabla de valores. La preferencia revela ese orden jerárquico; al enfrentarse a dos valores, el hombre prefiere comúnmente el superior, aunque a veces elija el inferior por dos razones circunstanciales.
Es más fácil afirmar la existencia de un orden jerárquico que señalar concretamente cual es este orden o indicar criterios válidos que nos permitan establecerlo. No han faltado, por cierto, axiólogos que han pretendido fijarlo de una vez por todas. La crítica ulterior ha mostrado los errores de tales pretensiones y especialmente en los criterios utilizados. Un ejemplo concreto lo constituye la tabla axiología de Max Scheler, que ha sido tomada como paradigma en diccionarios y tratados de lengua castellana, y que está lejos de ofrecer seguridad y consistencia.
Sin embargo, la existencia de un orden jerárquico es una incitación permanente a la acción creadora y a la elevación moral. El sentido creador y ascendente de la vida se basa, fundamentalmente, en la afirmación del valor positivo frente al negativo y del valor superior frente al inferior.
El hombre individualmente, tanto como las comunidades y grupos culturales concretos, se apoyan en alguna tabla. Es cierto que tales tablas no son fijas, sino fluctuantes y no siempre coherentes; pero es indudable que nuestro comportamiento frente al prójimo, sus actos, las creaciones estéticas, etcétera, son juzgados y preferidos de acuerdo con una tabla de valores. Someter a un examen crítico esas tablas de valores que oscuramente influyen en nuestra conducta y nuestras preferencias, es tarea irrenunciable de todo hombre culto. No podrá, sin embargo, determinar críticamente una tabla de valores –dejamos de lado la posibilidad de afirmarla en forma dogmática- sin examinar previamente la validez de los criterios que pueden utilizarse para descubrirla.


Lectura para realizar actividad el 04 de marzo
Indicaciones:
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martes, 17 de febrero de 2015

Grupo - 408

Ejercicio No. 2
Aplicación de los principios de la Ética.
1.1. Identificar los principios de la ética y la moral para valorar el comportamiento propio y el de los demás.


“Los problemas capitales de la ética (visión panorámica)”

Es un principio, indiscutido ya por lógicos y metodológicos, que el progreso de una ciencia se mide por la precisión con que formula sus problemas. Las ciencias cuya problemática es más exacta y minuciosa, sin duda alguna, son las que ostentan una evolución más perceptible.
Esta consideración metodológica tiene también gran significación para la filosofía moral. Sus más eminentes especialistas propugnan por caracterizar del mejor modo los problemas que le son peculiares.
Atendiendo a este propósito, a continuación desdoblaremos el concepto de Ética, ganado ya, para formular los problemas fundamentales de ella. Las denominaciones empleadas se han seleccionado entre las usadas por los pensadores más destacados. Con todo, quedarán consignadas aquellas de gran popularidad, a fin de facilitar la comprensión de toda literatura sobre asuntos de filosofía moral.
La reflexión filosófica sobre el factum de la cultura llamado moralidad conduce a los siguientes temas capitales:
a) El problema de la esencia del acto ético: la libertad.
Hay que subrayar aquí que la palabra “esencia” no esta tomada en un sentido metafísico, sino meramente lógico. No significa para nosotros una substancia o “cosa en sí ”supra-empírica; al contrario, lo que para los lógicos de nuestros tiempos designa, a saber, la significación fundamental de un objeto, la unidad de las determinaciones permanentes de una cosa. Dentro de esta aceptación del término, podemos decir, v. gr., ¿cuál es la esencia del triángulo?, para preguntar sencillamente por lo que es, lo que significa triángulo en general, la esencia, así, es el conjunto de determinaciones gracias a las cuales se reconoce que enumeradas figuras son triángulos por igual, a pesar de su diverso tamaño, situación recíproca de sus lados, etcétera.
El problema de la esencia del acto moral podemos circunscribirlo, por tanto, en las siguientes preguntas: ¿qué es un acto ético? ¿Cuándo puede decirse que un sujeto realiza un acto moral? ¿Qué pensamos –se entiende que correctamente- cuando hablamos de actividad moral? o, quizás todavía con más vigor: ¿Qué es el factum de la moralidad? En la literatura de la filosofía moral el tema de la esencia del acto ético también se designa con el rubro del problema del origen de la moralidad. Esta denominación se explica y justifica, porque cuando se indaga qué es un acto ético, no se hace otra cosa sino precisar qué condiciones de la conciencia hacen posible, determinar el nacimiento de la acción moral.
Justamente, una de las condiciones que hacen posible el acto moral es la aptitud o capacidad del hombre para tomar por sí mismo una decisión en su conducta, vale decir la libertad de elección (libre albedrío, liberum arbitrium). Así se comprende que, dentro del tema general de la esencia del acto ético, tenga pertinente acomodo el clásico problema de la libertad humana.
Con el problema de la esencia de la moralidad, la ética, como toda ciencia, se propone fijar el objeto de su estudio, su fin cognoscitivo, el horizonte de su investigación. La delimitación del objeto de una esencia se impone como tarea preliminar. Según esto, puede apreciarse el peligro de aquella filosofía que enfáticamente declara que los valores no son definibles. De acuerdo con la exigencia lógica, la ética, para merecer el nombre de ciencia, tiene que precisar en forma inequívoca su objeto de estudio.
b) El problema de la valoración moral. Las virtudes éticas.
El segundo problema capital de la ética es el más difícil y controvertido. Mostrando lo que sea en general la moralidad, se impone la tarea de encontrar un principio estimativo que permita distinguir el acto ético, digno, valioso, del indigno y reprobable.
En otras palabras: lo que sea lo bueno, y su contra-polo, lo malo.
En la filosofía moral se entiende por acto ético tanto lo moralmente bueno como lo moralmente malo. Bueno y malo son, por lo tanto, especies lógicas del género moralidad. En la ética filosófica no implica pleonasmo ni contradicción hablar de un acto moralmente bueno como de uno moralmente malo.
A éste problema de le han dado las soluciones más extrañas y variadas. Se ha declarado que lo bueno es ora el placer, ora el “amor al prójimo”; que lo constituye la felicidad, o que radica en “fomentar la cultura”; que estriba ya en la búsqueda de la utilidad, ya en el desarrollo de la vida, etc. Otros han sostenido que lo bueno es relativo, que es imposible encontrar un principio general que lo caracterice.
¿Cuál de todas estas opiniones es la verdadera? La ética tiene que dar respuesta a esta cuestión en algún sentido justificado.
El problema de la valorización moral, o, como también se le designa de la axiología de la moralidad, tiene que ocuparse además, de los valores éticos derivados, llamados por clásicos filósofos virtudes morales. Resuelto el problema axiológico fundamental de lo bueno, la ética, en efecto, pregunta por lo que sean la veracidad, la templanza, la valentía, la justicia, la sinceridad, así como por los contravalores: la mentira, el desenfreno, la cobardía, la injusticia, etcétera.
c) El problema de la obligatoriedad moral. La moral social.
El factum de la moralidad consiste siempre en una serie de normas, en una serie de imperativos. La actividad moral está regida, de continuo, por exigencias. “Ama a tu prójimo”, “busca el mayor bien para el mayor número”, “fomenta la cultura”, etc., son imperativos que valieron en otros tiempos o están en vigor todavía hoy. La ética presenta su tercer problema frente a este hecho y pregunta: ¿en que radica la fuerza obligatoria de la norma moral?
¿En qué se funda la obligatoriedad de los preceptos morales? ¿Provienen de una voluntad extraña (heteronomía), o se originan en una autodeterminación del hombre (autonomía)?
Morales heterónomas han sostenido que la vigencia de un precepto moral proviene de un mandato externo, ya divino (ética teológica), ya humano (dictadura). Otras, en cambio, afirman que todo imperativo moral debe ser el resultado de una libre aceptación (ética autónoma). Frente a esta alternativa que constituye el problema de la obligatoriedad moral, toma partido la ética en forma consecuente.
En relación íntima con aquel hecho surge esta otra cuestión, raras veces presentada con claridad: ¿cuál es el alcance de la obligatoriedad de la norma?
¿Es justificado que se exija a todos los hombres o a ciertos grupos de ellos solamente? También aquí las opiniones se han dividido: unos filósofos han declarado que los valores morales deben tener un alcance social, colectivo, universal (ética social); otros, ciertamente los menos, sostienen que este alcance debe limitarse a algunos grupos (ética clasista) o a ciertos individuos (ética individual).
d) El problema de la realización de los valores morales. Los bienes morales y el progreso moral.
La elucidación filosófica acerca del territorio de la cultura llamado moralidad encuentra su término en un tema que hasta en los últimos tiempos se ha destacado con todo rigor: el de la realización de los valores morales. ¿Qué es el progreso moral? ¿Cómo se moralizan gradualmente individuo y comunidad? ¿Qué instituciones sociales son idóneas para la realización de los valores morales?: he aquí formulada escuetamente la serie de problemas de este importante capítulo de la ética.
Después de haber decidido, en efecto, lo que sea lo moral en general y de haber indagado con precisión en que radica su valor positivo (esencia de lo bueno); después de haber discutido por qué la norma obliga socialmente, se impone este último problema ¿Cuáles son los medios más adecuados para llevar a efecto la moralidad de los hombres? ¿La institución social “familia” en su régimen monogámico cumple estas condiciones? ¿Qué valor tienen en general para ello el Estado, la escuela, la Iglesia, las instituciones económicas, etc.? ¿Es preciso transformar algunas de estas formaciones culturales?
¿Qué condiciones deben satisfacer todas estas instituciones para que la vida moral digna se desenvuelva en su plenitud?
Estos usos e instituciones reciben el nombre de bienes morales. Los bienes de la cultura, como ya se dijo, son las creaciones humanas a través de las cuales se realizan los valores. Los bienes morales son los usos e instituciones que hacen posible la moralización eficiente del hombre. Una doble tarea, en suma, tiene la ética frente a ellos: primero, trata de ponderar, justipreciar, estos bienes, tal como se ofrecen en la realidad. Esta tarea es de carácter crítico, y convierte, por ello, la ética en una ética concreta, ya que han de encarar situaciones circunstanciales. Segundo, establece los nexos y relaciones entre los valores morales y estos bienes, mostrando sistemáticamente cómo es posible que los ideales se truequen en realidades, de manera creciente y progresiva.

Autor: Francisco Larroyo.

Entrega 25 de febrero
Indicaciones:
  1. Lee el texto con detenimiento.
  2. Realiza un resumén y una conclusión personal sobre el tema que entregarás en clase.
  3. NO TE OLVIDES realizar un comentario personal sobre el tema en ésta entrada.

viernes, 13 de febrero de 2015

Conducta Profesional y Legislación de la Salud.

¡¡¡Bienvenidos!!!


Chicos:
Les doy la más grata bienvenida a este nuevo proyecto en sus vidas, con el compromiso y entusiasmo de todos los que integramos éste espacio educativo lograremos las metas que nos hemos propuestos.

Este es un espacio creado para el desarrollo de nuestro programa, como otros que habrá en clase. Siéntete parte de este grupo y solicita apoyo o brinda apoyo a quien lo necesite. La materia tiene muchas actividades que entregar, espero que se metan al ritmo de trabajo y no descuiden sus otras asignaturas.
Si tienen alguna duda háganme saber, estoy a su disposición. 
Empezamos a aprender juntos.
¡¡Mucho Ánimo!!

Saludos muchos.